martes, octubre 16, 2007

CAPÍTULO III. Arequipa: la ciudad blanca a la sombra del Misti

De la búsqueda de hotel, el maravilloso Convento de Santa Catalina, paseos, empanadas y preparativos para seguir el viaje.

Cambiamos plata y con la cartera llena, decidimos desayunar en los balcones que dan a la Plaza de Armas de Arequipa. Turístico pero precioso, y a esa hora, tranquilo. El sol luce fuerte, el cielo está despejado.
Hemos estado más de una hora buscando hostales. O son muy caros o no se adaptan a nuestros gustos, especialmente al de Lorena. Al fin, la Mansión Dorada será nuestro hotel por una noche y ya tenemos apalabrado otro para cuando regresemos del Colca.
Bien desayunados empezamos nuestro paseo turístico. En primer lugar el Convento de Santa Catalina. Claustros con bóvedas decoradas, celdas con objetos de época, callejuelas multicolores y llenas de flores que dan vida a este complejo religioso de época colonial. La visita nos ocupa casi 2 horas. Verdaderamente una preciosidad.
Más paseos por las calles del centro, alguna compra ... Decidimos continuar el día visitando a Juanita, la momia inca del Museo Santuarios Andinos. Un documental de la National Geographic nos sitúa en la escena y periodo del hallazgo. Luego, un guía nos conduce a los 4 visitantes por las salas entre tejidos, estatuas, ofrendas, cerámicas y broches guardados en vitrinas. Finalmente, en una nevera transparente, aparece el fiambre acurrucado de Juanita, que se deja ver entre la escarcha que recubre los cristales.

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